Apple no se detiene. Tras una reciente demanda que la acusa de hacer promesas engañosas sobre la sostenibilidad de sus productos, ha salido a defender su Apple Watch con un discurso que mezcla orgullo y determinación. La empresa asegura estar «orgullosa de sus productos climáticamente neutros», y no es para menos: afirman que han logrado reducir las emisiones de la Apple Watch en más de un 75%, además de realizar inversiones en proyectos que buscan absorber cientos de miles de toneladas de carbono. Pero, ¿es todo tan bonito como lo pintan?
La historia comenzó cuando un grupo de siete consumidores de distintas partes de Estados Unidos decidió demandar a Apple, alegando que las afirmaciones de la compañía sobre la neutralidad de carbono de sus relojes son, en el mejor de los casos, exageradas. En el epicentro de esta controversia están la Apple Watch Series 9 y la SE, que se promocionan como CO₂-neutrales gracias a un diseño que incluye una carcasa de aluminio y un Sport Loop. Pero, ¿realmente cumplen con lo prometido?
Las raíces de la controversia
Los demandantes sostienen que dos de los proyectos de compensación que Apple menciona como parte de su estrategia de sostenibilidad, en realidad, no tienen un impacto real. Uno de estos es el proyecto Chyulu Hills en Kenia, que supuestamente protege un área forestal. Sin embargo, los demandantes argumentan que esta región ha estado bajo protección desde 1983, lo que pone en entredicho la necesidad de la intervención de Apple. Por otro lado, el proyecto Guinan en China, destinado a la reforestación, también es objeto de críticas. Según los abogados, esta área ya está densamente arbolada y no puede albergar más árboles, como muestran imágenes satelitales.
Los acusadores no se detienen ahí. Aseguran que de haber sabido de estos detalles, muchos no habrían comprado el reloj o lo habrían hecho a un precio menor. La controversia alrededor de la publicidad de Apple no es nueva; ya antes, organizaciones de defensa al consumidor en Europa habían cuestionado las afirmaciones de la compañía, sugiriendo que se trata de un intento de «lavado climático».
La búsqueda de justicia
Con esta demanda colectiva, los demandantes esperan obtener compensaciones económicas del tribunal de California que maneja el caso. Además, buscan que se prohíba a Apple seguir utilizando el término «CO₂-neutro» para sus productos, un movimiento que podría cambiar drásticamente la manera en que la compañía comercializa su tecnología ecológica.
Mientras tanto, Apple continúa defendiendo su posición, insistiendo en que sus esfuerzos por reducir su huella de carbono son serios y efectivos. La batalla legal está lejos de terminar, y será interesante observar cómo se desarrollan los acontecimientos en este frente.
